martes, 28 de junio de 2016

MIEDO


Fotografía: Marisa Vegas


MIEDO

Hoy he soñado con el miedo.

Vestía ojeras de luto
como sombras devoradoras
de sus propios ojos carnívoros.
Sus labios inertes de compasión
goteaban sonidos inaudibles,
letras temblando de pavor
extraviadas en el camino de la palabra.

Hoy he soñado con el miedo.

En su cuello se anudaba la duda
como lazo gélido de crespón,
como soga lacerante del ahorcado,
como cuchilla afilada de la noche.
Lo oí arrastrarse lentamente
por el silencio de la tristeza.
Lo vi agazaparse acechando
tras la cortina de la decepción.

Hoy he soñado con el miedo.

Fue frío ensordecedor el amanecer,
no hubo luz en la mañana
sino la diaria niebla gris
de los combatientes mutilados
que abrazaba todas las horas
de todos los días
de todos los caminos labrados
de todos los nombres innombrables.

Hoy he soñado con el miedo.

Y en el centro…Él…
Acosando a las palabras,
sembrando puntos y final,
aniquilando las flores de la caligrafía,
humillando al esfuerzo y al valor,
despreciando las fuentes ajenas,
manipulando la ignorancia de los invidentes,
amando los muros propios,
sucumbiendo a sus infinitas carencias,
bombardeando puentes
que unen el trabajo de los iguales,
de hombres y mujeres,
ninguno creado de costilla ajena
ninguno superior a su propia existencia
ninguno inferior a la mano de este mundo.


Hoy he soñado con el miedo.

lunes, 4 de abril de 2016

MANOLO TENA, LLÉVAME HASTA EL MAR


Manolo Tena


Soy sólo un verso que está equivocado
mientras la muerte deja caer el telón.

Manolo Tena


El reloj de la suerte marca la profecía nos había dicho Manolo Tena, y ese reloj hizo sonar su alarma hoy cumpliendo la peor de las profecías. Nada nuevo se podría decir de él que él mismo no nos haya dicho ya en las letras de sus canciones.

 Las olas rompen el castillo de arena del contador de historias de amor de perdedores románticos. Mi vida llena y mi alma vacía por esas frías calles de la movida madrileña de los años 80, sintiéndose extraño en el paraíso, juguete de la desilusión.

Sé que estoy yendo pero no sé hacia dónde, busco el principio pero solo encuentro el final. Amante y amado por la música, la que fue su tabla de salvación de las esquinas más lacerantes de la vida.


Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar. En la orilla del mar es más fácil soñar. Descansa en esa libertad y en esos sueños que te mereces, querido Tena. Tu voz rota siempre seguirá sonando porque nunca se ha ido.




 Frío
(Alarma, 1984)

El reloj de la suerte marca la profecía,
deseo, angustia, sangre y desamor.
Mi vida llena y mi alma vacía,
yo soy el público y el único actor.

Las olas rompen el castillo de arena,
la ceremonia de la desolación,
soy un extraño en el paraiso,
soy el juguete de la desilusión.
Estoy ardiendo y tengo frío.
Frío...

Grito los nombres pero nadie responde,
perdí el camino de vuelta al hogar,
sé que estoy yendo pero no sé hacia dónde,
busco el principio y sólo encuentro el final.
Las olas rompen el castillo de arena...

Termina el sueño, suena el disparo,
soy el delirio, soy la confusión,
soy sólo un verso que está equivocado
mientras la muerte deja caer el telón.
Las olas rompen el castillo de arena...






Fuego en la piel

(Fuego en la piel, 2000)

Risas en oscuro
caricias en las sombras
en un juego sin final.
Siento el deseo,
la fiebre poco a poco
entre la niebla del bar
y... siento la llamada
alguien muy cerca de mi... con...
piel de madrugada...
(atrapado estoy, no quiero escapar)
Vuela mi cabeza, la música te acerca
yo sé muy bien lo que hacer.
Whisky camarero, sin agua y poco hielo...
mientras te busco otra vez... y...
ahora, suavemente... tu boca
invita a soñar...
Es piel de madrugada
(Sé lo que piensas, aunque finja que no)

Fuego en la piel, pensamiento infernal
tus labios me abrasan sin tocarlos,
sabes muy bien lo que deseo de ti
juntos los dos encadenados,
fuego en la piel…

Gano en silencio apuestas a la noche
ahora me toca reir.
Finjo que no miro y sé que estás mirando
no me quiero resistir... y... llega suavemente
tu risa invita a soñar... ¿tu...!
Piel de madrugada…
(Sé lo que piensas, aunque finja que no)

Fuego en la piel, pensamiento infernal
tus labios me abrasan sin tocarlos
sabes muy bien lo que deseo de ti
juntos los dos encadenados
fuego en la piel, fuego en la piel…
... y llega suavemente tu voz que invita a soñar,
es piel de madrugada,
sé lo que buscas aunque finjas que no.

Fuego en la piel, pensamiento infernal
tus labios me abrasan sin tocarme,
sabes muy bien lo que deseo de ti
juntos los dos encadenados.

Fuego en la piel pensamiento infernal
mis labios te abrasan sin tocarte
yo sé muy bien lo que deseas de mi
juntos los dos encadenados
Fuego en la piel, pensamiento infernal
caricias que quemas sin tocarse
sabes muy bien lo que yo espero de ti
juntos tu y yo... y encadenados
Fuego en la piel, pensamiento infernal
miradas que queman sin mirarse
yo sé muy bien lo que tú esperas de mi
juntos tú y yo... y encadenados.





Llévame hasta el mar

(Sangre española, 1992)
(A mi manera, 2016)

Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar.
Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar.
Llévame, a través de fuego y agua,
llévame...
Búrlate de los arcángeles del miedo, desátame.
Sálvame de la asesina rutina, desnúdame.

En la orilla del mar es más fácil soñar.
Mirando las estrellas es más fácil soñar.

Llévame libre y salvaje llévame hasta el mar.
Llévame libre y salvaje llévame hasta el mar.
Desnúdame...
Llévame. A través de tierra y viento, llévame.
Búrlate del guardián del invierno, desátame.
Sálvame de la asesina rutina, desnúdame.

En la orilla del mar es más fácil soñar.
Mirando las estrellas es más fácil soñar.

Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar
Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar
Llévame, a través de hielo y lava, llévame...
Búrlate de los esclavos del tiempo, desátame.
Sálvame de la asesina rutina, desnúdame.

En la orilla del mar es más fácil soñar.
Mirando a las estrellas es más fácil soñar.

Llévame libre y salvaje llévame hasta el mar.
Llévame libre y salvaje llévame hasta el mar.
Desnúdame...

Llévame libre y salvaje, llévame hasta el mar.
Hazme reír, hazme soñar, llévame hasta el mar,
llévame libre y salvaje, llévame...



jueves, 4 de febrero de 2016

FÁBULA DELTIEMPO


Salvador Dalí


FÁBULA DEL TIEMPO


¿Y si el tiempo solo fuera esa pequeña pausa que se tropieza con la coma, o ese pequeño guijarro convertido en punto al que apartamos de nuestro camino con un pequeño puntapié?

El tiempo no es más que el balance de lo aprendido, la caligrafía de estaciones de nombres inamovibles, la letra cursiva de lo que repetimos y rememoramos, el subrayado de lo que no queremos olvidar.

Los minutos son las letras del alfabeto que escribimos al azar, creando laberintos de prosas de años que acaban desgajadas en versos de recuerdos.

El tiempo es la fábula de la vida cuya moraleja habita olvidada en el papel arrugado que arrojamos a la papelera del olvido. Cada página en blanco que espera tiene un epitafio en el tiempo, una eternidad en la memoria.


¿Y si el tiempo solo fuera el reloj averiado  de los siglos, el silencio de lo que no existe, la fotografía velada del espejo, la brisa efímera y muda que sigue errando por esos surcos y letanías de horas?


jueves, 8 de enero de 2015

MANZANAS LITERARIAS: 5º (y último) MORDISCO



MANZANAS  LITERARIAS: 

QUINTO (y último) MORDISCO


SIGLO XX Y XXI

Desde la poesía a la novela, pasando por conocidos cuentos impertérritos al paso del tiempo, la manzana ha seguido floreciendo con su exquisito aroma en la tierra fértil de plumas, versos y alfabetos. Fruta del  pecado, estandarte del erotismo y el sexo. Significados que no va a perder en nuestros dos últimos siglos pero significados que también se van a enriquecer con múltiples matices. Quedan invitados, si gustan, al ágape final de manzanas literarias.



1) Las manzanas de La Metamorfosis de Kafka.

Comencemos por esta novela tan extraordinaria como peculiar. Las manzanas también tienen cabida en ella y son convertidas en arma arrojadiza que lanza el Sr. Samsa sobre su hijo Gregorio al verlo convertido en un gran insecto. Gregorio sustentaba a la familia con su trabajo pero esta metamorfosis inexplicable no le permitirá seguir haciéndolo, lo que hace que el padre, no precisamente muy trabajador, tenga que volver a trabajar y, rabioso, le bombardea con manzanas:

Era una manzana; inmediatamente siguió otra: Gregorio se quedó inmóvil del susto; seguir corriendo era inútil, porque el padre había decidido bombardearle.



Esta escena, aunque no lo parezca, tiene similitudes con la manzana del Paraíso. Para la familia de Gregorio, que este los mantuviera y ellos no pegaran golpe, era como un Paraíso. Ahora bien, cuando esta situación se rompe y va a ser el padre quien tenga que trabajar, para el Sr. Samsa esto es como un exilio o destierro del Paraíso, comienza su sufrimiento y su necesario trabajo para poder sobrevivir como Adán y Eva.  Y estas manzanas que le arroja a su hijo así lo simbolizan. Incluso una de ellas se le incrusta en el caparazón.
Por tanto, manzanas en manos de hombre en esta ocasión vienen a significar el “pecado” cometido no por una mujer, esta vez, sino por un hombre: el haberse convertido en insecto. Castigo: expulsión de la vida que llevaban.



2) La manzana de Blancanieves de los Hermanos Grimm.

Pasemos al archiconocido cuento de la bella Blancanieves. La manzana es el eje motor de toda la narración. Recuerden que la madrastra de la joven, movida por la envidia y tras varios intentos fallidos de cargársela, se disfraza de granjera y le ofrece una manzana a la chica, cuya mitad colorada está envenenada. Cuando la joven la ingiere, cae en un profundo sopor del que no saldrá hasta que llegue el beso del hermoso principito.


Ilustración de Carl Offterdinger


-¿Temes que esté envenenada? -dijo la vieja-; mira, corto la manzana en dos partes; tú comerás la parte roja y yo la blanca.
La manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja contenía veneno. La bella manzana tentaba a Blancanieves  y cuando vio a la campesina comer no pudo resistir más, estiró la mano y tomó la mitad envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta.

La manzana en manos de una mujer significa veneno y por extensión simbólica, envidia y maldad.



3) Las manzanas de Andrés Trapiello.

Entremos en el edénico vergel de la poesía. El leonés, Andrés Trapiello, en su poema titulado Las manzanas, hace un tratamiento de esta fruta hasta ahora totalmente original si tenemos en cuenta el recorrido que llevamos hecho en anteriores entradas;  el significado generalizado de ellas, desde la antigüedad clásica hasta el siglo XIX (veremos que en el XX también), era de erotismo, sexualidad o cuerpo femenino. Observen el enfoque de Trapiello:


René Magritte, El Hijo del Hombre


LAS MANZANAS
(…)
Manzanas de Septiembre, aromadas manzanas.
recuerdo aquellas tardes otoñales y mías
como una salve antigua, tristes, gregorianas.
Aquel sentir lejano que llegarían días
en que yo recordase, desvanecido el mundo.
(…)
Cómo seré yo entonces, recuerdo que pensaba
en las doradas tardes, sin suponer siquiera
que en aquellas manzanas tan ásperas estaba
escondido el entonces, el será, el es y el era.

Utiliza la manzana con un simbolismo existencial: el paso del tiempo. El fue, el es y el será estuvieron y están escritos en el néctar de esas manzanas de su infancia.



4) Las manzanas de Pablo Neruda.

Hablar de poesía es hablar de Pablo Neruda. Lo esperable es que les dejara su conocida Oda a la manzana pero todos ustedes ya la conocen. He preferido elegir algunos versos de dos de sus composiciones de Cien sonetos de amor(1959).


MAÑANA

Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados (…)



William Glackens, Desnuda con una manzana


DESNUDA

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo. (…)

Sobran las interpretaciones ante la intensidad y lujo de estos versos.  Nuestra manzana en boca de un hombre vuelve a identificarse deliciosamente con el cuerpo de una mujer, con esas curvas que son caminos, con esos caminos que son desnudez. El erotismo vuelve a ser el traje de gala de nuestra manzana.



5) Las manzanas de Rubén Darío.

Y seguimos por ese camino hermano, el de la poesía hispanoamericana. Le llega el turno al nicaragüense Rubén Darío, padre del Modernismo que también sucumbió al encanto del dulce fruto:


PALABRAS DE LA SATIRESA

Un día oí una risa bajo la fronda espesa,
 vi brotar de lo verde dos manzanas lozanas;
 erectos senos eran las lozanas manzanas
 del busto que bruñía de sol la Satiresa.



Del preciosismo que supuso el Modernismo brotan dos manzanas que en la retina del poeta se asemejan a dos erectos senos. Rubén Darío sigue la fiel tradición grecolatina de esta identificación: busto femenino con las manzanas.



6) La manzana de Gioconda Belli.

Y seguimos un ratito más en Nicaragua, esta vez acompañando los maravillosos versos de una mujer tan singular como sus versos: Gioconda Belli.  En esta increíble composición (que recomiendo, si me lo permiten, que la busquen y lean completa porque es una joya),  la Eva que conocemos del Paraíso se revela contra Adán y advierte sobre el sabor amargo de la manzana una vez comida. La recreación actual que Gioconda Belli hace del mito es francamente magistral:


EVA ADVIERTE SOBRE LAS MANZANAS

Con poderes de Dios
 -centauro omnipotente-
 me sacaste de la costilla curva de mi mundo
 lanzándome a buscar tu prometida tierra,
 la primera estación del paraíso.

Todo dejé atrás.
 No oí lamentos, ni recomendaciones
 porque en todo el Universo de mi ceguera
 solo vos brillabas
 recortado sol en la oscuridad.


Y así,
 Eva de nuevo,
 comí la manzana;
 quise construir casa y que la habitáramos,
 tener hijos para multiplicar nuestro estrenado territorio.
 Pero, después,
 sólo estuvieron en vos
 las cacerías, los leones,
 el elogio a la soledad
 y el hosco despertar.
(…)
Para nunca jamás
 esta Eva verá espejismos de paraíso
 o morderá manzanas dulces y peligrosas,
 orgullosas,
 soberbias,
 inadecuadas
 para el amor.

El significado que se otorga a la manzana, al igual que ocurría en el caso de Andrés Trapiello, también es original: simboliza, esta vez en boca de mujer, el desengaño, la traición, la amargura de un desamor.



7) Las manzanas de Octavio Paz.

Y nos vamos a Méjico, entre los surcos de los versos de Octavio Paz entre los que se encuentran también las semillas de las manzanas, no amargas como en el caso anterior, sino dulces:


Aurora Jareño Bonilla, Como manzano entre árboles silvestres
www.aurorajarenobonilla.blogspot.com


ELOGIO

(…)
Y a veces, bajo su sombra, he comido sin miedo los frutos de una amistad
parecida a las manzanas
Y he conversado con ella y con su marido y su cuñado como hablan entre
sí el agua y las hojas y las raíces.

La manzana se identifica con la amistad femenina, más concretamente con la dulzura de una amistad. Lejos estamos del enfoque carnal de tiempos atrás. Visión también original desde el punto de vista literario.



8) Las manzanas de Federico García Lorca.

El ágape del pomar termina en Granada, ciudad de vida y muerte para nuestro querido Lorca. En las dos composiciones que he elegido brillan manzanas, pero con un significado radicalmente distinto. En la primera,  el significado de erotismo y sexualidad aplicado a la manzana, es más que evidente:




MADRIGAL DE VERANO

Junta tu roja boca con la mía,
¡Oh Estrella la gitana!
Bajo el oro solar del mediodía
Morderá la manzana. (..)
Junta tu roja boca con la mía,
¡Oh Estrella la gitana!
Déjame bajo el claro mediodía
consumir la Manzana.

En la segunda composición, la amargura de la muerte que acecha, que se intuye, que se huele, que se palpa entre los cipreses granadinos, se mezcla con la dulzura del sueño de las manzanas, con el deseo de morir en tranquilidad. Muerte tan dulce como el néctar de la manzana.


GACELA DE LA MUERTE OSCURA

Quiero dormir el sueño de las manzanas,
alejarme del tumulto de los cementerios.(…)
Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;(…)
Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;(…)


APROVECHO PARA DESEARLES A TODOS UN MUY FELIZ, JUSTO Y CUERDO AÑO 2015 DESPUÉS DE ESTA LARGA AUSENCIA. QUE EL AÑO LES SEA PRÓSPERO EN CREATIVIDAD Y SUEÑOS.





domingo, 7 de septiembre de 2014

MANZANAS LITERARIAS: 4º MORDISCO


Fotografía: http://blocdejavier.files.wordpress.com


MANZANAS LITERARIAS:
CUARTO MORDISCO

BARROCO Y ROMANTICISMO


SIGLO XVII:

EL BARROCO

Como herencia del Renacimiento, tanto a las letras como a las ciencias les va a gustar por igual la jugosidad de las manzanas. El cuarto mordisco tendrá sabor a leyes sobre la gravedad, a belleza, a amor, a mujer y, no podía faltar, a aroma de pecado. Estaremos ante las colosales plumas del Barroco cuya caligrafía escribirá leyes físicas y versos líricos con la tinta de tiernas manzanas.

1     1)  La manzana de Isaac Newton


El gran físico británico, Isaac Newton, se había refugiado en 1665 en su casa de campo de Lincolnshire (Inglaterra), debido a la epidemia de peste bubónica que asolaba a Londres. Una tarde de verano, mientras descansaba bajo un manzano, un fruto del árbol cayó ¿sobre su cabeza? ¿En el suelo? Independientemente de la versión, Newton se dio cuenta de que tenía que existir “algo” que atrajese a la manzana hacia abajo y no hacia otro lado distinto. Estaba en la antesala de la famosa Ley de la gravedad, la cual consiguió explicar satisfactoriamente.



Fotografía: www.taringa.net

Observen que, de nuevo, nuestra manzana en manos de un hombre sigue teniendo connotaciones positivas. En este caso, conocimiento, ciencia o sabiduría.


1    2)  Las manzanas de Miguel de Cervantes

Vayamos al primer coloso de nuestro Siglo de Oro español, Miguel de Cervantes, hombre que le tocó vivir la estética y mundo del Barroco teniendo una sensibilidad renacentista tal y como se demuestra al observar que escribe géneros novelísticos de éxito en el siglo XVI pero obsoletos ya en el siglo XVII. Un ejemplo de ello es La Galatea, novela pastoril donde pastores idealizados se lamentan de sus amores. Escuchemos a Erastro en el primer libro de La Galatea:

Erastro
Dos hermosas manzanas coloradas,
que tales me semejan dos mejillas,
y el arco de dos cejas levantadas,
que el de Iris no llegó a sus maravillas.


Imagen: Víctor Moya Calvo

Nuestra manzana aplicada a la mujer sigue significando belleza corporal, esta vez identificada con las dos mejillas de Galatea. No introducimos nada novedoso, esta constante se repite a lo largo de los siglos.


1      3)  Las manzanas de Lope de Vega

El feroz enemigo de Cervantes fue el “Fénix de los ingenios”, Lope de Vega. Cruel en sus críticas con el autor de El Quijote, Lope también sucumbió al encanto de este bello fruto aludiendo al mito de “La manzana de la discordia” del que ya hablamos en el primer mordisco. Escúchenle en este soneto titulado Lo que hiciera Paris si viera a Juana:

Como si fuera cándida escultura
en lustroso marfil de Bonarrota,
a Paris pide Venus en pelota
la debida manzana a su hermosura.
(…)
pero el pastor a Venus la manzana
de oro le rinde, más galán que honesto,
aunque saliera su esperanza vana.

Pues cuarta diosa en el discorde puesto,
no sólo a ti te diera, hermosa Juana,
una manzana, pero todo un cesto.


BOUGUEREAU, William-Adolphe, The Birth of Venus

Para alabar la suma belleza de Juana, Lope de Vega no solo la compara con una diosa sino que le entregaría la manzana que coronaba a Venus como la más hermosa de todas las diosas. Y no le daría una sola sino que le entregaría todo el cesto. Nuestra manzana relacionada con la mujer  vuelve a adquirir la tonalidad amorosa, de belleza y, en este caso, de declaración de amor. Seguimos en la misma línea trazada hace meses.
Pero Lope de Vega no fue tan romántico con nuestra manzana como en el segundo ejemplo que les voy a ofrecer. Se trata de un soneto perteneciente a su Libro III, Rosarda. Escúchenle porque el significado que le va a otorgar a la manzana ya les recordará connotaciones que analizamos del Cristianismo e incluso de San Juan de la Cruz en el tercer mordisco:


La Esposa enferma, de su amor quejosa,
manzanas pide por remedio y flores,
y el alma con dulcísimos amores
en lo que ha de pedir está dudosa.

La enfermedad, no sólo peligrosa 
de Eva, sino de tantos sucesores,
a las manzanas mira, y por mejores
juzga las flores que pidió la Esposa.

Dos Evas tuvo el mundo: la primera
pidió manzanas, flores la segunda 
de la Vara que alzó del mundo el luto.

Virgen, en vuestro Fruto el alma espera:
Cristo es el fruto, y de esa Flor redunda:
sin Cristo no hay salud, sin flor no hay fruto.


Tiziano Vecellio di Gregorio

Aquí tienen de nuevo una versión de la manzana cristiana: pecado. También encontramos reminiscencias de San Juan de la Cruz en esa Esposa (el alma). Habrán comprobado que la manzana de la mujer, de Eva,  se identifica con ese pecado para toda la humanidad, contrastando con las flores del hombre (Cristo) identificadas con la salvación (salud).

Cerramos el período del Barroco con estos tres ejemplos significativos. Conviene aclarar que en el siguiente siglo, el XVIII, las mentes ilustradas estaban más entretenidas con su razón que con su corazón, por tanto, hacemos un paréntesis en este período donde las manzanas brillaron en los fruteros pero no en los versos. No obstante, el lector queda invitado a ofrecer, si es su deseo, un mordisco de alguna manzana literaria de este siglo porque la que escribe, no ha hallado ninguna en su búsqueda. Pasemos, entonces, al siglo XIX.


SIGLO XIX:

EL ROMANTICISMO

La razón imperante durante el siglo XVIII cedió su trono a la materia básica de la literatura, los sentimientos. Todo período deja paso siempre a su contrario. El Romanticismo va a ser ante todo corazón volcado en la búsqueda de la libertad. Para no alargar este cuarto mordisco, les dejo solamente un ejemplo conocido por todos ya desde nuestra edad más temprana.


1    1)  La isla del tesoro del tesoro de Robert Louis Stevenson

La isla del tesoro es una novela de aventuras escrita por el escocés Robert Louis Stevenson, publicada en libro en Londres en 1883 (publicada originalmente por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882 con el título de The Sea Cook, or Treasure Island). Las manzanas que aparecen en esta deliciosa novela son fortuitas pero sin su presencia, el protagonista, Jim Hawkins, no hubiera podido descubrir la que se avecinaba en el barco en el que navegaba:


Capítulo 10: la travesía
Pero sí vino un bien del barril de manzanas, pues a no ser por él no hubiéramos tenido ningún barrunto de peligro y pudiéramos haber perecido todos a manos de la traición.
Así es como ocurrió el suceso. (…)
Y sucedió que a poco de ponerse el sol, y cuando ya había cesado todo trabajo, y yo me encaminaba hacia mi litera, me vino de pronto la gana de comerme una manzana. Subí corriendo a cubierta. La guardia estaba toda adelante, tratando de descubrir la isla; el timonel observaba el aparejo, silbando una tonada por lo bajo; y ése era el único sonido que se oía, excepto el chasquear del agua bajo la proa y a lo largo de los costados del buque.
Me colé dentro del barril y vi que apenas habían dejado manzanas; pero sentado allí en la obscuridad, y entre el rumor del agua y el balanceo de la nave, o me había quedado dormido o estaba a punto de hacerlo, cuando una persona de gran peso se sentó con cierto estrépito allí cerca. Hizo oscilar el barril cuando apoyó sobre él las espaldas, y ya me disponía a saltar fuera, a tiempo que el hombre comenzó a hablar. Era la voz de Silver, y aún no había oído una docena de palabras cuando no me habría dado a ver por todo lo del mundo, y me quedé allí, estremecido; y escuchando en un paroxismo de temor y de curiosidad aquellas pocas palabras me habían hecho comprender que las vidas de todos los hombres honrados que había a bordo dependían nada más que de mí.
Un motín, el de Silver y sus hombres.

Ya saben lo que voy a añadir cuando las manzanas están relacionadas con hombres, en este caso con el pequeño Jim. No es una valoración propia sino que los textos no hacen más que demostrarlo. Gracias a que se introduce en un barril de manzanas, oye la conversación de Silver y sus hombres, los cuales preparan un motín en el barco y sus consecuencias: matar a sus contrincantes. Las manzanas fortuitas y Jim estarán relacionados, como en la antigüedad clásica, con la valentía,  y al hombre (en este caso, hombrecillo), lo situarán a la altura de héroe.

Vuelven a cumplirse las premisas de las que partíamos hace meses. Muchos. Por ello, pido disculpas por la tardanza en regresar y ofrecerles este humilde bodegón literario de manzanas. El quinto y último mordisco, será en el siglo XX y XXI. ¿Seguirán las manzanas actualmente por el camino que hemos trazado o ya serán transgénicas? Les espero si es su gusto.



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